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Británicos, suecos y holandeses financian un consorcio abortista que apunta a los países pobres

 
NUEVA YORK, 20 de octubre (C-FAM) La píldora para el aborto químico (más formalmente conocido como aborto farmacológico) recibió un importante impulso por parte de agrupaciones internacionales de derechos reproductivos, particularmente en regiones geográficas donde el aborto puede estar restringido o que, de otro modo, no es accesible.

 

El International Consortium on Medical Abortion (ICMA) se constituyó en 2002 como una red internacional de organizaciones e individuos, para promover el acceso a las píldoras abortivas en todo el mundo mediante la educación, la capacitación regional y campañas de promoción. Su sitio web es patrocinado por las agencias oficiales de desarrollo de Suecia y del Reino Unido, y por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda.

Un análisis detenido del Consorcio revela un esfuerzo altamente estratégico para poner píldoras abortivas en las manos de todas las mujeres que desean practicarse un aborto pasando por alto las leyes de los países en los que residen.

El Comité Directivo del ICMA está compuesto por «especialistas» que defienden el derecho al aborto, y cuenta con representantes de las organizaciones Ibis Reproductive Health, Gynuity Health Projects, Reproductive Health Matters, Concept Foundation y de la Organización Mundial de la Salud.

La proyección educativa que procede del ICMA se centra en la seguridad y en la eficacia de los abortos químicos como una alternativa no invasiva y económica del aborto quirúrgico. El sitio web del Consorcio explica a las mujeres la facilidad con la que, en términos generales, se accede a un aborto farmacológico que puede ser practicado en «la comodidad de su hogar».

Aunque actualmente se utilizan tres métodos para el aborto químico en todo el mundo, el ICMA promueve sólo el uso de misoprostol, para abortos durante los tres primeros meses, como el método elegido en países donde la práctica es ilegal y no muy accesible.

El misoprostol actúa induciendo el trabajo de parto, provocando contracciones y adelgazamiento del cuello uterino, de modo que, como lo indica el sitio web, «se expulsan los productos del embarazo». Entre los efectos secundarios más graves se encuentran la ruptura uterina y la muerte.

El acceso mundial al misoprostol está extendido en gran parte debido a que es una droga de uso «no indicado» que fue registrada en un comienzo como un medicamento para prevenir la úlcera gástrica. Su bajo costo, su fácil almacenamiento, y la relativa facilidad con la que puede ser dispensado lo hacen muy atractivo como abortivo a disposición de las mujeres pobres del mundo en desarrollo.

Para las mujeres que viven en países donde el aborto es ilegal, el sitio del ICMA promueve el acceso al misoprostol explicando cómo puede obtenerse, y ofrece un vínculo para ventas en línea a través de Women on the Web.

En países donde el aborto es ilegal, el ICMA recomienda que las mujeres tomen misoprostol para iniciar el proceso de aborto y que luego asistan a un centro de salud para recibir un tratamiento adicional, ya que la atención post-aborto se encuentra disponible en la mayoría de estos países.

El acceso mundial al misoprostol fue propuesto en mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incorporó en su Lista Modelo de Medicamentos Esenciales. Gynuity Health Projects, organización que colabora con el ICMA, y Venture Strategies Innovations (VSI) presentaron la recomendación.

La OMS no sólo agregó el misoprostol, sino que también lo puso en su lista básica, dándole prioridad para que sea almacenado en farmacias y producido en dosis que puedan ser utilizadas más efectivamente como abortivos.

El ICMA y sus filiales crearon una vía para que esta píldora llegue a mujeres de países que limitan el aborto. Sin lugar a dudas, es el factor que promovió el desarrollo de un plan estratégico (o «kit de herramientas», según el patrocinador del ICMA, IPAS), a fin de establecer centros de salud regionales de bajo nivel para que suministren misoprostol a mujeres, con el objetivo de consumar el aborto que ellas comenzaron en sus hogares.

El ICMA promueve una agenda pro-abortista transmitiendo un mensaje acerca de la apremiante necesidad de proteger a las mujeres vulnerables del «aborto riesgoso». No obstante, el procedimiento de proveer a las mujeres de drogas abortivas para ser autoadministradas es imprudente, pone a las mujeres en peligro, y justifica una protesta internacional.


Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Extraido de : www.c-fam.org

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